Aprender del cuerpo. Una aproximación al Seitai.

Artículo publicado por Paco Lacueva (2001) en la revista digital  www.concienciasinfronteras.com



Una hoja que cae no es sólo una hoja;

significa el otoño completo.

David Chadwick


El Seitai constituye una educación corporal que se fija en la capacidad del organismo de autorregularse y fomenta una implicación activa en el mantenimiento y el cuidado de la salud. Fue creado en los años cuarenta por Haruchika Noguchi (Japón,1911-1976), quien, tras veinte años de ejercer como terapeuta reorientó su práctica profesional hacia el terreno educativo.
Este artículo pretende ser una aproximación a los aspectos más relevantes del Seitai, que el autor ha conocido a través de Katsumi Mamine (1) y a partir de su propia experiencia en veinte años de aprendizaje y de divulgación.

Autorregulación corporal

El organismo humano, como el de cualquier ser vivo, trata en todo momento de encontrar un equilibrio interno que le permita realizar sus funciones vitales, manteniendo y desarrollando su propia vida.
Dado que estamos sometidos a muchos estímulos, sean éstos internos o externos, de naturaleza psíquica o física, el movimiento y el cambio son constantes en el organismo. Bostezamos cuando estamos cansados o aburridos, suspiramos tras aguantar alguna situación, si entra polvo en los ojos aparece el lagrimeo, estornudamos si se obstaculizan las fosas nasales, etc. Estos actos involuntarios, sencillos y cotidianos, se rigen por un deseo o necesidad de equilibrio interno.
A veces la expresión intensa de este deseo se manifiesta en diferentes síntomas (fiebre, dolor, tos, etc…) que acostumbramos a ver unívocamente como algo negativo, sin reparar en el papel que juegan como reajuste corporal.

El cuerpo humano se autorregula (2). Lo hace constantemente, pero la expresión vigorosa de esta capacidad, sólo es posible en un cuerpo sano.
Un cuerpo sano posee elasticidad interior, es decir un amplio poder de contracción y distensión.

La tensión parcial

Si atendemos al movimiento corporal vemos que éste se realiza mediante la tensión y la distensión muscular.
Sabemos, que mediante el ejercicio físico o el deporte, la musculatura se desarrolla. Sin embargo, una tensión sostenida produce un cansancio parcial que, si no se resuelve, merma la amplitud de extensión y contracción del músculo, endureciéndolo y agarrotándolo. La pérdida de flexibilidad que esto conlleva se percibe, al tocar el cuerpo, como endurecimiento y también como una flojedad especial.

Según el deporte que practicamos, o debido a nuestra profesión, el uso del cuerpo es diferente. También sabemos que haciendo la misma cosa, según la persona, el cansancio se manifiesta de manera distinta. Por ejemplo, tras estar sentados largo tiempo frente al ordenador, algunas personas sienten molestias en los hombros, otras en el cuello, otras en la cintura o en las piernas, etc.
Vemos que hay un uso parcial del cuerpo, propio de cada persona, que obedece a una predisposición individual y que, de hecho, actúa constantemente.
La manera de sentir, de expresarnos, de percibir y reaccionar ante el mundo, de concentrar y dispersar la energía, de cansarnos, es inseparable de esta participación corporal, tanto de la más visible (la postura que adoptamos) como de la menos (el movimiento interno de los tejidos).

El uso parcial del cuerpo, genera una tensión parcial (TP), que se localiza en unas zonas bien concretas.
La TP no atañe exclusivamente a la musculatura
(3), pues ésta no actúa aisladamente en el organismo. A menudo olvidamos que el organismo humano siempre actúa como un todo, un todo que se formó a partir de una célula.

La creación de TP, en sí, no es problemática, es un fenómeno inherente al hecho de estar vivos. Ahora bien, cuando se hace excesiva, cuando se va acumulando, y espontáneamente no se resuelve con el descanso y el sueño, entonces se vuelve problemática.
¿Cuáles son las causas de la tensión parcial excesiva (TPE)? Ésta cuestión, supera los límites del presente artículo, pero, desde luego, la complejidad del comportamiento psíquico del ser humano parece ser decisiva.

Favorecer la resolución de la TPE, (principal factor interno de la enfermedad) es un objetivo de las prácticas Seitai.

Sensibilizar el organismo

El Seitai propone observar y aprender de ésta dinámica fundamental de la vida: la creación de TP y la regulación espontánea.

Cuando la atención consciente se dirige llanamente hacia el movimiento espontáneo, el organismo recupera una sensibilidad que le es propia. Podemos entonces apreciar de forma directa, sin la interposición de conocimientos e ideas a priori, el estado real del cuerpo, su necesidad y deseo. Sentimos cada vez más la fluidez o el bloqueo de este movimiento interno, sea a través de la respiración, de la tensión y distensión muscular, de la imaginación o del pensamiento. A la vez surge la necesidad de recuperar una mayor fluidez allí donde sentimos bloqueo.

Esta sensibilización la ejercitamos a través de unos métodos prácticos, que suponen ir más allá de un planteamiento puramente filosófico de entender la vida.

Las prácticas Seitai

Éstas prácticas son muy fáciles de realizar, pues no se trata de ejercer algo predeterminado sobre el cuerpo, sino de mantener un diálogo con éste. El punto de partida, consiste siempre, en seguir ese algo grato o agradable que sentimos al movernos con naturalidad y que se desarrolla en la misma práctica.

El katsugen undo,
es una gimnasia innovadora que se efectúa siguiendo el deseo del cuerpo de moverse.
Igual que tras estar largo tiempo sentados nos entran ganas de estirarnos y de sacudir las piernas, o que después de haber dormido nos desperezamos, este movimiento surge de forma automática como respuesta a un estado interno que busca su equilibrio.
El movimiento se inicia a partir de unos ejercicios preparatorios.

El yuki,
consiste en percibir el cuerpo a través de las manos, atendiendo a la comunicación y reacción de la energía vital (ki).
Al recibir un golpe o al sentir dolor, es natural poner las manos allí donde duele. También con las manos expresamos afecto o simpatía.
Si intencionalmente colocamos las manos en el abdomen y dejamos que éstas se familiaricen con él, notaremos algunos cambios, una sensación agradable y la profundización de la respiración. Se trata básicamente de atender a lo que vamos percibiendo a través de las manos.
A medida que practicamos, la sensibilidad de las manos, la intuición y el conocimiento de "la estructura del movimiento" que aporta el Seitai, se suman, enriqueciendo la práctica.

Tras las prácticas es habitual tener una sensación íntima de que algo en nosotros se ha renovado: la respiración se profundiza, la mente se despeja; surge un ánimo – una alegría – que es fruto del cambio corporal.

Taiheki y Reactividades

La activación conjunta cuerpo-psique, que observamos en el movimiento espontáneo, fue sistematizada por H. Noguchi atendiendo a la relación entre zonas corporales (el uso parcial antes mencionado), movimientos globales, funciones biológicas y comportamientos psíquicos.

Imaginemos algunas situaciones habituales.
Por ejemplo, cuando estamos a punto de realizar algo, justo en el mismo momento en que ese deseo aparece en la imaginación, automáticamente nos inclinamos hacia adelante, poniendo fuerza en los hombros.
Si estamos sumidos en una reflexión de carácter filosófico o conceptual, espontáneamente la verticalidad del cuerpo aumenta; el eje del cuerpo – aunque la cabeza se recline hacia adelante o hacia atrás - se estira hacia arriba.
En cambio, ante una mala noticia que nos conmueve, junto con la intensidad del dolor, el cuerpo se repliega como hacia adentro encogiéndose y contrayéndose de manera global.

Noguchi expuso sus observaciones a través de la teoría del Taiheki
(4), describiendo cinco dinámicas o formas básicas de percepción y reacción a los estímulos. Cada persona tendría una predisposición innata en el predominio de alguna de las cinco dinámicas.

Para finalizar, decir que el enfoque del Seitai, puede revertir en la manera en que afrontamos muchos temas significativos de nuestra vida, tanto en el tema de la salud, como, por ejemplo, en el del embarazo y el parto, la educación de los niños, la relación con los demás, etc...

El Seitai, pues, nos invita a aprender del cuerpo, como agente y soporte de la misma vida, como impulso energético, como ánimo, y no como algo puramente físico que utilizamos o manejamos. De esta manera nos acercamos a eso que sentimos como algo más próximo e íntimo, en la confianza de que se exprese con mayor plenitud.



(1) K. Mamine trajo esta actividad a Barcelona hace unos 30 años. Ha desarrollado el legado de H. Noguchi investigando la "coordinación CVP", una expresión que trata de superar la limitación de las palabras cuerpo y psique cuando remiten a realidades independientes. El conocimiento de "la estructura del movimiento" (Reactividades) estudia, cómo esta organización o estructura (CVP= cráneo – vértebras - pelvis) está coordinándose según cinco direcciones básicas.
(2) La palabra Seitai equivale a la expresión "el cuerpo regulado".
(3) La musculatura se interrelaciona directamente con la actividad cerebral a través de las inervaciones nerviosas. Afecta – y es afectada – a la estructura ósea según sus inserciones, a las fascias y al tejido conjuntivo por su proximidad, a los órganos y, en definitiva, al metabolismo que permite la libre circulación de los fluidos internos.
(4) Taiheki significa literalmente "el hábito del cuerpo".